Desgraciadamente, hay realidades en el mundo que pocas veces nos paramos a observar y mucho menos tomamos partido para solucionarlas o ayudar de algún modo para intentar cambiarla, pero sabemos que están ahí y que van a permanecer durante mucho más tiempo. En este sentido el arte juega un papel muy importante, ya que aparte de sorprendernos, entretenernos y dotarnos de nuevos y apasionantes conocimientos, también nos ayuda a tomar conciencia sobre lo que ocurre en el resto del mundo, por muy lejano que se encuentre de nosotros.
El arte nos acerca la “otra realidad”, esa realidad compuesta por víctimas de un perfecto sistema capitalista cuya estructura y organización provocan que para que unos países se enriquezcan, otros tienen que empobrecerse por completo, hasta el punto de carecer de recursos para cubrir las necesidades básicas que son imprescindibles para sobrevivir. Resultado de esto son las carencias sanitarias y alimentarias que se incrementan con el paso del tiempo.
La función del arte en este ámbito es crucial, y sobre todo la fotografía, ya que capta y nos acerca esta realidad tal como es, sin manipulación alguna y por la que descubrimos y nos hace reflexionar sobre lo que no vemos ni vivimos pero que gracias a ella si podemos sentir.
No hay mejor muestra de ello que la fotografía realizada por Kevin Carter, un reportero gráfico sudafricano que viajó hasta Sudán y fue el autor de la siguiente fotografía:








