Con la cantidad de factores a la que estamos expuestos, es muy habitual que nuestro pelo y nuestra piel sean las primeras en proyectar estas agresiones externas como el frío, el viento o el sol en verano y lo manifiesta en forma de una piel irritada y seca o un pelo sin vida, castigado y apagado. Pero también tenemos las agresiones causadas por los agentes físicos como tintes, secadores, planchas o cloros.



